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Segundo Encuentro de Mujeres Transformadas 2020

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Carta a nuestras queridísimas lectoras

Este año lo comenzamos recordando un versículo que se encuentra en Lamentaciones 3:37 : ¿Quién será aquel que diga que sucedió algo que el Señor no mandó? Sin duda, este año fue atípico, y nos hemos encontrado en el camino con diversas pruebas. Sin embargo, aún tenemos la convicción de que, aunque todo a nuestro alrededor pueda volverse caótico y desalentador, nuestro Señor se encuentra sentado en Su trono y al control de todas las cosas. Continuamos descansando en la soberanía de Dios, lo cual, como bien hemos experimentado, nos ayudará a superar cualquier temor que nos pueda sobrevenir. Hemos visto cómo tantos planes, proyectos y actividades fueron frenados. Incluso nos hemos visto obligados a salir de los templos. Sin embargo, también nos hemos percatado de que la Palabra de Dios ha “corrido” como nunca este año, a través de todo medio que Él mismo puso a nuestro alcance. Como Pablo dijo de sí mismo en una de sus cartas pastorales: él estaba preso pero la Palabra de Dios no (

Mamá no puede, pero Dios sí

  ¿Le pedirías a un niño de dos años que lave los platos, que cuide las plantas o que haga una torta? Si lo hicieras, sabrías perfectamente que el resultado nunca sería el deseado. Los platos quedarían más sucios de lo que ya estaban. Es más, él terminaría cubierto de jabón y restos de comida. Las plantas terminarían en una gran pileta de barro; también su ropa y todo su cuerpito estarían enchastrados. Por último, encontraríamos la mezcla de la torta por toda la cocina y nada de ella en el molde. Entonces, ¿qué terminaríamos diciendo? “Dejá, mejor lo hago yo”. Muchas veces nos encontramos en escenarios como estos en nuestra maternidad. Dios nos da una tarea enorme, pensamos que lo estamos haciendo bien, pero en realidad lo que hacemos es lío. Es ahí cuando Dios, con Su gracia, viene a nuestro rescate. Hablemos un poco de la gracia. Lo que creemos y entendemos sobre la gracia de Dios afecta la manera en que pensamos sobre la maternidad. Transforma nuestra visión sobre nuestros hijos

El firme llamado a congregarnos

  “Preocupémonos los unos por los otros, a fin de estimularnos al amor y a las buenas obras. No dejemos de congregarnos, como acostumbran hacerlo algunos, sino animémonos unos a otros, y con mayor razón ahora que vemos que aquel día se acerca”. ( Hebreos 10: 24-25 NVI ) ¿Cómo te estás sintiendo en este tiempo de pandemia y cuarentena, en el cual no podemos congregarnos?  Podemos pensar en muchas palabras para dar una respuesta: tristes, angustiadas, deseosas de que todo pase, tranquilas o acostumbradas. Y podemos seguir con la lista. ¿Te cuento cómo me siento yo? ¡Deseosa de que todo esto pase! Amo mi iglesia local y amo la comunión con mi familia en la fe. Extraño vernos, abrazarnos y compartir tiempo juntos, sirviendo y adorando a nuestro Gran Dios. Si, por otro lado, vos estás en un estado de comodidad en el que ya te acostumbraste a ver la reunión desde tu casa por internet cada domingo y si, incluso, pensás que es una buena idea seguir así, dejame animarte con la Palabra de

Los comienzos de la maternidad: una obra con repercusión eternal

  Tu casa ya no te pertenece; cada rincón está invadido por juguetes y cosas de bebés. De repente, las pilas de ropa para lavar son interminables y tus sillas lucen un nuevo tapizado de pequeñas manitos estampadas con dulce de leche y chocolate que impiden ver la hermosa tela floreada que está debajo. Tus paredes se convirtieron en el bastidor de espléndidas obras de arte y ya no hay espacio en tu bañera para darte esa tan ansiada ducha porque está plagada de juguetes alrededor. Tu celular ahora está lleno de videos y canciones infantiles, las cuales repetís una y otra vez durante todo el día. En cuanto a dormir, ¿qué es eso? Ya no queda mucho tiempo para el descanso. Todas estas cosas y más suceden cuando entramos en esta hermosa labor de la maternidad, sin siquiera mencionar los nuevos temores, ansiedades, frustraciones, dolores, expectativas y comparaciones que descubrimos con el nacimiento de nuestro primer hijo. Muchas son las veces en las que podemos entrar en pánico, agotarn

Servir con un corazón que adora

  Servir a nuestro Dios sin adorarle es un obrar que, según las Escrituras, no tiene valor ni sentido delante de Él. Si bien buscamos honrarlo cuando le servimos, podemos hacer que nuestra ofrenda pierda su aroma fragante si lo hacemos con un sentir desenfocado y distante de su persona. Muchas veces, disponemos el cuerpo y la mente para una obra, pero nuestro corazón está frío e indiferente al Dios dueño y soberano de esa obra. El servicio y la adoración son frutos de vida nueva que van de la mano; crecen uno junto con el otro. Además, son el eje de la vida cristiana y aspectos prioritarios de una vida espiritualmente madura. A modo de ilustración, miremos la vida de Marta y de María, las hermanas de Lázaro. Ambas fueron dos mujeres extraordinarias que amaron al Señor Jesús. En Mateo 21:17-18 vemos que Jesús había hecho de la casa de estos hermanos de Betania un hogar donde podía reposar tranquilo. Tanto ellas como Lázaro eran amigos cercanos e íntimos de nuestro Señor ( Juan 11:5

Primer Encuentro de Mujeres Transformadas 2020

Amadas hermanas y amigas: Queremos compartir con ustedes que ya se encuentran disponibles los videos del Primer Encuentro de Mujeres de este año que se realizó vía Zoom. Esperamos que los disfruten.   Parte 1: Parte 2: Recuerdo del Encuentro: Estamos agradecidas al Señor por ese tiempo tan especial que tuvimos.   Las saludamos c on mucho cariño, Mujeres Transformadas | Ministerio Femenino