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Lado a lado - recursos MT

Viviendo para Su gloria


“Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien; que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.”
Tito 2:3-5

Nos levantamos temprano, nos hacemos unas tostadas y tomamos un café mientras leemos la Biblia. Luego, revisamos la agenda semanal, recordamos los horarios y comenzamos con nuestras actividades. Es probable que así arranque el día para muchas de nosotras. Tenemos muchas tareas durante la semana; posiblemente estemos en la actualidad trabajando, otras, tal vez estudiando en una universidad o terciario o quizás en el hogar ocupándonos de los niños y de nuestros esposos. La situación no es igual para todas, pero hay algo que tenemos en común: todas estamos permanentemente rodeadas de personas que no creen en Cristo, no aman a Dios, y mucho menos buscan vivir para su gloria.
¿Alguna vez te has preguntado el impacto que un cristiano puede tener en aquellas personas con las que comparte diariamente diferentes momentos de su vida? La manera cómo vivimos, dentro y fuera de la Iglesia, afectará directamente la actitud de las personas hacia las Escrituras.
En Tito 2, Dios nos enseña cuál debería ser el comportamiento adecuado de un cristiano que ha sido transformado por el evangelio de Cristo. Nosotras, mujeres, luchamos por encontrar nuestra identidad y el rol que debemos cumplir en la sociedad, en el hogar, en el trabajo, etc. Intentamos definirnos, cuando eso ya fue hecho por el Dios que nos creó, puesto que tiene autoridad para hacerlo y lo ha hecho por medio de su Palabra.
Teniendo presente que nuestras vidas influyen en otras personas, nos apremia conocer y entender la voluntad de Dios para cada una de nosotras y cómo vivir conforme a ello.
Desde el libro “Distintos por diseño” (John MacArthur) podemos extraer – basado en Tito capítulo 2 - tres razones validas que justifican el vivir vidas piadosas. En esta sección ampliaremos solamente dos de ellas.
En primer lugar, como mujeres transformadas por Cristo, debemos vivir vidas que honren la Palabra de Dios: “… para que la palabra de Dios no sea blasfemada.Tito 2:5. La palabra griega que aquí se traduce “blasfemar” significa “hablar impíamente” o “difamar”. Aquí se nos explica que la urgencia de vivir en santidad es para que la palabra de Dios no sea difamada entre las personas que no han creído el evangelio. Todo lo que hacemos, lo que pensamos y lo que decimos, llevarán a los incrédulos por uno de dos caminos: o glorificarán a Dios al ver su poder transformador en nuestras vidas, o blasfemarán su nombre al vernos llevar vidas pecaminosas. Mateo 5:16 dice Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.”
Ahora bien, éste no es el único propósito que encontramos en la Biblia. Unos versículos más adelante Pablo escribe que otro de los fines de llevar una vida de devoción es que adornemos la doctrina del evangelio: “… para que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador. Tito 2:10.
La fe nuestra se hace claramente visible cuando andamos en santidad; ¡y qué precioso es para nosotros ver la obra transformadora de Dios, por ejemplo, en la vida de los hermanos de Tesalónica! El cambio radical que sus vidas experimentaron era comentado en todos los alrededores de la iglesia. En 1 Tesalonicenses 1:9 leemos: porque ellos mismos cuentan de nosotros la manera en que nos recibisteis, y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero”.

Tomando ese ejemplo, hoy mismo vemos que es hermoso ver a mujeres pecadoras, pero redimidas, siendo transformadas por el poder de Cristo, viviendo acorde a la fe que profesan tener. ¡Glorificado sea Dios porque nos ha rescatado de lo profundo de nuestra esclavitud y nos ha colocado en los lugares más altos!, estos lugares que ahora nos permiten deleitarnos por siempre en Aquél que, muriendo en una cruz, nos salvó de eterna condenación. ¡Cuánto tiempo estamos desperdiciando en este mundo si no vivimos conforme al supremo llamado!
Finalmente, concluyo con un fragmento del libro “Distintos por diseño”, anteriormente mencionado:
«Los hombres y las mujeres son distintos por diseño de Dios, y el propósito final de ese diseño exhibe la belleza y el orden inherente en la creación de Dios. Hacer cualquier cosa menor que mantener su orden es traer reproche a su nombre. […] Damos a nuestros adversarios razones para que nos critiquen. […] Es por eso que es apremiante, por causa del reino, que “seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo” (Filipenses 2:15)»



Escrito por D.S.

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